viernes, 24 de marzo de 2017

Todas las voces del país señalan el tremendo reto de la reconstrucción urbana y de la infraestructura destruida por el Niño costero, pero aprovechando una verdadera reforma urbana y de aprovechamiento territorial. La directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, ha dicho en un artículo en El Comercio, “prevenir con ciencia”. Asimismo, el consejo directivo de la confederación empresarial CONFIEP ha señalado la urgencia de reconstruir sin demora. Esta necesidad se suma a la brecha multimillonaria ya existente.
A modo de ejemplo, requerimos reconstruir con nuevo trazo la Carretera Central, hacer una nueva, prácticamente.
¿De dónde saldrán los fondos para esto? ¿Del presupuesto público? ¿Del sistema bancario, con altísimas y prohibitivas tasas de interés? ¿Endeudando al país? ¿Asociaciones público privadas?
Aparentemente, el gobierno peruano está enterrando la cabeza en la tierra, como si ya tuviera resuelto el problema, dando la falsa imagen de confianza y eficiencia. Recuerda la actitud facilista frente a la reconstrucción de Pisco, luego del terremoto, de 2007, que demoró larguísimos años.
Recurramos a la historia: ¿Cómo reconstruyó Roosevelt a un país devastado por la peor crisis financiera de su siglo, desde 1932? No fue el fraudulento “keynesianismo” que luego se arguye (Keynes visto alguna vez Estados Unidos, pero jamás participó ni inspiró a Roosevelt), sino el compromiso del Estado por la reconstrucción, la resolución de la crisis bancaria con medidas entre las que resaltaba la Ley Glass Steagall, que limitaba la especulación bancaria. Pero, lo más importante fue el financiamiento público mediante la Corporación Financiera de Reconstrucción, que emitió crédito con garantía pública (estatal), sin endeudar ni crear inflación.
Roosevelt estudió a profundidad los antecedentes de Alexander Hamilton (de quien puede usted leer mucho en este blog y otros que se recomiendan aquí), y el Banco Nacional de los Estados Unidos por el creado, y su tradición, encarnada en Hamilton mismo, Mathew y Henry C. Carey, Federico List, Peshine Smith, y muchos otros, que inspiraron buena parte de las políticas económicas de ese país, conocida como el Sistema Americano de Economía Política.  (Usted no encontrará referencias a esta Escuela en ningún libro “académico” de historia económica, pero si abundantes referencias en todo el mundo, en especial de los asociados de Lyndon y Helga LaRouche, ver en: www.larouchepac.com )
En el Perú, solo una institución pública, con apoyo y garantía del Estado, pero con participación privada, nacional e internacional, excluyendo las condiciones usurarias de la “intermediación” de la banca privada, puede canalizar el ahorro nacional, principalmente, y el internacional que pueda venir, a efectos de tener los montos de inversión a largo plazo y bajas tasas de interés, que permitan una reconstrucción expeditiva.
Este blog ha propuesto la Corporación Financiera de Infraestructura, con carácter público pero con participación privada, y está abierto a la discusión fundada y franca.  
Links Citados: 
http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/prevenir-ciencia-gisella-orjeda-noticia-1978464
https://www.schillerinstitute.org/newspanish/InstitutoSchiller/Literatura/HenryCareySistAme.html

24/03/17

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