viernes, 14 de abril de 2017

Los diferentes actores sociales y económicos y el propio sentido común han señalado recientemente las características necesarias de la Reconstrucción de la infraestructura dañada por El Niño costero, en el contexto de la brecha de infraestructura que se ha agravado.
·         Manejo integral de aguas, incluyendo su uso agrícola, de consumo humano e hidroeléctrico;
·         Defensas ribereñas y construcción de drenajes – tipo canales – vía -- en zonas urbanas;
·         Reforma urbana, con la reubicación de las viviendas mal construidas en cauces de ríos y quebradas y en zona de riesgo en general, incluyendo la construcción masiva de viviendas;
·         Reconstrucción de puentes y carreteras, con nuevos trazos y uso mayor de túneles trasandinos,
·         Mejoramiento del transporte con ferrocarriles;
·         Reforestación de laderas; entre otros
Es obvio que, esta vez haremos las cosas mejor, pues es claro que buena parte de la infraestructura destruida estuvo mal proyectada o construida, o ya era obsoleta; mucha no recibió el adecuado mantenimiento, como el caso de las represas de agua. Además, la Reconstrucción debe ir acompañada de un verdadero Ordenamiento Territorial.
La infraestructura debe reconstruirse bajo el concepto de las “plataformas económicas”, en nuestro caso, debe ser coherente con los corredores de desarrollo e integración transcontinental bioceánicos. Es decir, estamos construyendo las condiciones necesarias para el crecimiento y desarrollo económico, estamos “produciendo productividad”; estos beneficios no se ven en el corto plazo, ni en forma directa, ni en términos monetarios. Pero si produce en un plazo mayor flujos de fondos adicionales, como mayores impuestos debidos a la mayor producción y productividad, que permiten a la larga una mejora de las finanzas del Estado, pero lo más importante, el bienestar del conjunto de la población. (En la foto, los presidente regionales de la Mancomunidad Centro Pacifico Amazónico se reúnen para plantear los corredores de integración ferroviarios, el pasado 13 de abril en Huacho)
Es decir, el enfoque debe ser el opuesto al enfoque bancarista y cortoplacista que introdujo a la evaluación de la infraestructura el Banco Mundial y los bancos privados internacionales en las décadas de los 70 en adelante. De hecho, los proyectos no pueden cargarse con los leoninos intereses de la intermediación bancaria, ni trasladarse al ciudadano a través de tarifas exorbitantes, como es el caso de muchas obras hechas por Asociaciones Publico Privadas.
14.4.17

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