jueves, 21 de diciembre de 2017

Siendo el Perú el país con el segundo potencial hidroeléctrico de la región, del cual solo aprovecha rl 4%, es verdaderamente una arbitrariedad que la Amazonia peruana no cuente con una electrificación en orden. No solamente se ha cancelado el proyecto de la Central Hidroeléctrica de Inambari; en Cusco, no sólo se ha vetado a los proyectos en el rio Marañón, (su potencial es 12 veces la central mas grande del Perú, el Mantaro) como el de Chadín y otros. (Ver posts anteriores: 1 y 2
No solo eso, ni siquiera se ha aprobado el proyecto de la Línea de Trasmisión - Moyobamba - Iquitos, planteado desde 2011 y antes, postergándose sine die. La empresa española concesionaria, Isolux, se ha sometida a quiebra en su pais. 
Es muy sencillo. Transportar la energía eléctrica producida en las centrales hidroeléctricas en la sierra, a través de una línea de alta tensión de 220 Kw., que llegue a la histórica Iquitos, principal puerto fluvial peruano, a orillas del portentoso rio Amazonas. La Línea de 600 k.m. permitirá incorporar al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) el Sistema Aislado de Iquitos. Actualmente, Iquitos debe quemar combustible en centrales térmicas, de abasto oneroso e intermitente. 
Sin embargo eso, esta Línea tiene también una oposición ecologista; y también hay una propuesta de una central hidroeléctrica de Mazán, 544 MW, en el río Napo, en plena Amazonía.
Es obvio que el desarrollo eléctrico de la Amazonia es complementario totalmente con la Ferrovía Transcontinental Atlántico Pacifico Brasil - Perú (FETAB). La oposición a ambos tiene que ver con el designio neo imperialista de la internacionalización de la Amazonía. 
Pero el pueblo amazónico merece justicia, y la obtendrá. 
21.12.17

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