martes, 8 de agosto de 2017

Los proyectos de irrigación  generados entre los años 40 y 70 contribuyeron a mejorar la tenencia de la tierra para la población; pero, como resultado de la privatización de estos proyectos (vía concesiones - APP), las nuevas irrigaciones – como Chavimochic, Olmos, o Chinecas – han sido aprovechadas casi en exclusividad por grandes grupos económicos, como los Grupos Romero, Gloria o Wong. A eso se une la Contra Reforma Agraria, cumplida con la reagrupación en pocas manos de las antiguas haciendas azucareras de la Costa.
Informa el portal OtraMirada, (Ver El regreso del latifundio en el Perú) :
Según el último Censo Agraropecuario (2012), recogido y comentado en la Revista Agraria, el 65% de las tierras irrigadas de la costa están controladas por una treintena de empresas agroindustriales. Ya sea por la privatización de las antiguas cooperativas agrarias o por la transferencia de tierras por subasta, grupos económicos como Gloria poseen un territorio mayor a algunas regiones del país (79 728 ha.). 
En efecto, con los proyectos primigenios (San Lorenzo, Chira – Piura (I), Tinajones, Jequetepeque – Zaña) la distribución de las tierras irrigadas se daba con criterios sociales, favoreciendo al pequeño agricultor. Posteriormente, los proyectos concesionados se “pagaban” con subasta de tierras, dispuestas con mucha anticipación y en grandes lotes, lo que cerraba el paso a los pequeños agricultores. Por ejemplo, el Grupo Gloria compró 15,000 hectáreas en un solo Proyecto (Olmos). Muchos grandes capitales, premunidos con anticipación de la “información” necesaria, hicieron en los últimos 25 años grandes ganancias comprando con anticipación los terrenos a irrigar, dedicados luego a la agro - exportación de frutas y hortalizas.
Si bien es cierto que extensiones amplias de terrenos agrícolas pueden generar convenientes economías de escala; no lo es en todos los casos; y en el caso de los mega fundos, el exceso del tamaño no genera ventaja alguna (ver revista Ideele). Por el contrario, muchas negociaciones pequeñas son muy eficientes, como se da en el caso del café. El costo de esta política ha sido incrementar las brechas sociales, con todos los males que esto apareja.
El Estado debe regresar a gestionar directamente los proyectos como “Proyectos Especiales”, y reservar una mayor parte de las nuevas tierras a los pequeños agricultores.
Vale
08 de Agosto de 2017

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