Es irónico constatar que las brillantes políticas de desarrollo industrial implementadas en Europa y Estados Unidos desde los siglos XVII hasta el presente, que acompañaron las revoluciones industriales correspondientes, prácticamente han sido abandonadas en sus países de origen, justo en el momento que sus principios son redomados en los países del Asia, y con más énfasis en China, que ya estableció como objetivo del XV Plan Quinquenal el desarrollo de las fuerzas productivas de alta calidad, siendo ya la primera potencia mundial en producto medido como paridad de poder adquisitivo.
Leibniz, Colbert, Hamilton y List
estarán hoy en el Empíreo esbozando
una gran sonrisa al ver el desarrollo de los países ex colonizados, agrupados
hoy en los BRICS, pero con una sombra de melancolía al notar a unos Estados
Unidos y Europa en proceso de desindustrialización, deslocalización
(abastecimiento externo), antinatalismo, fundamentalismo ambientalista, especulación
financiera y financiarización, perdiendo rápidamente y con justicia sus lugares
preponderantes en la economía mundial.
Las políticas desarrollistas en China son un conjunto armónico y
sincronizado de políticas e instituciones que podríamos llamar para sintetizar Parques
Científico - Tecnológicos 2.0; presididos por la planificación central, coordinada
con la planificación regional, incluyendo a las empresas públicas. Junto a ello
una política de construcción de infraestructura gestionada como corredores
económicos o corredores de desarrollo, políticas de atracción de la inversión
extranjera, y lo que es vital un
Sistema Nacional de innovación, orientado entre otros por la Academia China
de las Ciencias.
En este contexto los Corredores económicos ya están instituidos como tales incluyendo
los que son binacionales, pero además también las Zonas Económicas Especiales, los
Parques Industriales de Alta Tecnología, las Universidades de Ciencia y Tecnología,
los programas públicos de ciencia tecnología e innovación, con abundante
financiamiento, y los Parques Científico - Tecnológicos. El arte aquí es
armonizar la planificación y gestión central y de los gobiernos regionales, las
empresas públicas y el mercado, qué funciona armoniosamente con una regulación
conveniente.
Cada política extensamente documentada en el artículo de investigación
alrededor del mundo; lo cual no es tema de este post.
La experiencia previa de Japón y de Corea del Sur fue muy importante para
que los gestores chinos pudieran proponer a su población estas políticas
desarrollistas, muy lejanas de la ortodoxia teórica. Casi todos estos elementos
componentes fueron enfocados de aplicados modernamente en Estados Unidos y en
Europa, en los 3 últimos siglos. La innovación tecnológica tal como la
comprendemos a nuestros días se remonta al concepto de Politécnica de Leibniz,
y este concepto al Renacimiento dorado; mientras que el Sistema Nacional de
innovación hunde sus raíces en el Sistema
Nacional de Economía Política de Federico List, quien a su vez se inspiró
en la experiencia de la Revolución Americana y del padre
fundador Alexander Hamilton. Así mismo, la coordinación con el mercado y
con la empresa privada bajo una perspectiva de los objetivos nacionales fue la
herencia del cameralismo de Colbert en Francia.
Colbert -Leibniz - Hamilton y List
Modernamente, veamos la propuesta de 1992 de Lyndon LaRouche y Helga Zepp del
Puente Terrestre Euroasiático primero y el Puente Terrestre Mundial, como
evolución, basado en la idea de LaRouche del “corredor de desarrollo”, que es
el núcleo conceptual de la iniciativa China de Una Franja Una Ruta o la
Nueva Ruta de la Seda.
En 2014 LaRouche propuso las Cuatro Leyes para la Recuperación
Económica de Estados Unidos, primero la restitución de la Ley Glass Steagall para separar la
especulación financiera de la función bancaria clásica; segundo el restablecimiento
del sistema monetario como un sistema de crédito exclusivamente productivo al
estilo del Banco Nacional de Alexander Hamilton; tercero, la creación de
infraestructura básica de alta calidad; y cuarto, un programa de
desarrollo industrial basado en la ciencia y la tecnología de punta.
Estas ideas siempre fueron discutidas en Iberoamérica, pese a que la
versión oficial era la política de austeridad ultraliberal del Fondo Monetario
internacional y el así llamado Consenso de Washington. Sin embargo eso, algunos
países como Brasil, con Argentina y México en menor medida, empezaron a
implementar parte de estos componentes que eran un bagaje político de la Humanidad.
El año 2000 los presidentes de América latina plantearon la Iniciativa de la Integración
de la Infraestructura Regional Sudamericana, IIRSA, implementando la idea de
los corredores de desarrollo, pero con muchos obstáculos y retrocesos.
La actual coyuntura de incremento del comercio y la inversión con y de
China, principalmente, en Sudamérica, representada por el puerto de Chancay
como parte de la iniciativa china de Una Franja, Una Ruta, abre la oportunidad.
¿Podemos aprovechar las inversiones y la apertura comercial de China para una
cooperación desarrollista en serio? ¿O dejamos pasar la oportunidad para tener más
de lo mismo?
¿Cuál es tu opinión, compatriota?
Manuel Hidalgo -Tupia
10.02.26









