jueves, 26 de julio de 2018


 
Hace casi 150, el gran estadista peruano Manuel Pardo y Lavalle propuso destinar las rentas del guano, no en dispendios, sino en el desarrollo del país, en especial, el Ferrocarril central (en la foto, junto con Pardo). En su artículo “Estudios sobre la Provincia de Jauja”, en La famosa “Revista de Lima”, el después presidente del Perú explica, usando los ejemplos de Estados Unidos y Francia el papel central de los ferrocarriles en lo que hoy identificáramos como los corredores de desarrollo.
Junto a ello, Pardo propuso la extensión de la educación básica a cargo del Estado, la reforma de la Universidad Mayor de San Marcos, con las nuevas Facultades de Ciencias y Ciencias Políticas y Económicas, y las Escuelas de Ingenieros y Agricultura. Además, la protección a la industria manufacturera textil.
Pardo para ello, aplicó durante su gobierno, el control del Estado de las exportaciones del guano, principal recurso exportable de entonces, anulando el infame Contrato Dreyffuss, y que le generó el odio perpetuo del capital británico y francés que dominaba hasta entonces este  comercio.
Posteriormente, cuando su sucesor, Mariano Ignacio Prado, intentó reemplazar el declinante guano por el salitre de las entonces provincias peruanas sureñas de Tarapacá y Arica, para continuar el proyecto ferroviario detenido por falta de financiamiento, los monopolistas británicos del salitre, como John North, movieron al imperio a empujar a la oligarquía chilena hacia la guerra del Guano y del Salitre (1879 – 1883), desastrosa no solo para los derrotados Perú y Bolivia, sino para Sudamérica en conjunto  y para el propio “vencedor”, Chile, que vive como consecuencia una secuela de guerras civiles y tensiones fronterizas.  Asi lo reseña, entre otros, el autor peruano Luis Vásquez Medina, en un reciente libro al respecto.
La guerra sepulta el proyecto desarrollista peruano. Pero, la idea de muchos así llamados “populismos” desarrollistas iberoamericanos, en décadas más recientes, como México, Venezuela, Brasil, Bolivia, el propio Perú y Chile, intentaron convertir, casi sin éxito, el petróleo, los alimentos  o los minerales, en desarrollo industrial.
Hoy en día, empresas como Petrobras (Brasil), CODELCO (Chile), Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Argentina), YPF (Bolivia), entre otros, sobrevivientes a la ola de privatización promovida como doctrina por la Sociedad Mont Pelerin,  siguen pugnado por redirigir la renta de exportación. 
Las empresas estratégicas publicas pueden servir hoy como "socios estratégicos" para la mejor atracción de la inversión nacional y extranjera. Las estrategias mas apropiadas están hoy a la mano, junto al formidable potencial de cooperación desarrollista internacional que abre la iniciativa de Una Franja, Una Ruta.
Vale
26.7.18

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