sábado, 15 de octubre de 2016


Al menos desde los aportes de Santiago Antúnez de Mayolo, la ingeniería peruana conoce el inmenso potencial hidroeléctrico del rio Marañón, que atraviesa potentemente los Andes, en los departamentos de Cajamarca, Amazonas, Huánuco, Ancash y La Libertad, generando caídas de agua capaces de mover consecutivamente “cascadas de hidroeléctricas”. En especial, la Central de Pongo de Manseriche era la preferida de Antúnez, en cuyo concepto esta gigantesca proyecto energizaría el desarrollo en el marco del ferrocarril trasandino propuesto por el en la ruta similar a la del proyecto transcontinental.
El 25 de abril de 2011, el gobierno peruano declaró de interés nacional el “Proyecto Marañón”, que implicaba construir en 40 años 20 centrales por un total de más de 12,400 megawats, 12 veces de capacidad de la mayor central peruana, proyecto también de Antúnez, el Mantaro. Al proyecto se añadiría asimismo la construcción de un transvase de las aguas del Marañón al rio Santa, con un túnel trasandino de 42 kilómetros, para mejorar el riego de 3 millones de hectáreas.   
Las centrales hidroeléctricas consideradas en el Proyecto Marañón serían:
Central proyectada
Capacidad de generación (Mw)
Vizcarra
140
 Llata 1
210
 Llata 2
200  
Puchca
140  
Yanamayo
160
 Pulpería
220  
Rupac
300
 San Pablo
390  
Patas 1
320
Patas 2
240
Chusgón
240  
Bolívar
290
Balsas
350
Santa Rosa
340  
Yangas
330
Pión
350 ,
Cumba
410  
Rentema
1,500  
Escurrebraga
1,800  
Manseriche
4,500
Total
12430

El Proyecto se enmarcaba en el Acuerdo Energético Perú Brasil, de 2008, y el camino propuesto era la entrega de las concesiones a las empresas brasileñas, para la ejecución de los proyectos y la exportación a Brasil de la energía generada, que rendirían US$ 6,000 millones anuales, en su conjunto, y al cabo de su construcción.
Desde 2011, el gobierno peruano fue concesionando hasta 4 proyectos componentes del grupo de 20, (algunos cambiaron de nombre probablemente por variaciones de localización), en general los más pequeños, a la empresa brasileña Odebrecht, con los nombres de Chadin II, Veracruz, Rio Grande I y II. Pero se erigió una alianza de ONGs opuestas al proyecto, en la que destaca la Rainforest Foundation del Reino Unido y la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, que fueron claves para que una comisión del Congreso opinase en contra del conjunto de Proyectos.  

Odebrecht, inmersa también en sus investigaciones en su país, suspendió hace un año las obras del proyecto, y hasta la fecha no hay mas noticias. 

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