martes, 7 de febrero de 2017

No sólo por el hecho de los casos de corrupción que azotan hoy a este esquema, que fué propiciado cómo un ensalmo mágico para los quebrados estados nacionales en los noventa por el Banco Mundial. Aún sin corrupción, el esquema de Asociaciones Publico Privadas es altamente inconveniente, si se asume como reemplazo de la inversión pública, como ha ocurrido en nuestro país en los últimos quinquenios. En primer lugar, como lo representan los casos del Gasoducto Sur Peruano y el Aeropuerto Internacional de Chincheros, actualmente las APPs no representan ahorro al erario, ni eficiencia en tiempos o calidad, sino que están comprometiendo cada vez más gasto público (contrario a su argumento central), más sobrecostos a las industrias y a los usuarios, y postergando largos años la construcción de infraestructura vital. 
Las APPs pueden colaborar en forma subordinada a un verdadero plan de infraestructura nacional, financiado este plan, mayormente por un Banco Nacional de Infraestructura, (o una Corporación Financiera de Reconstrucción, ver entrada anterior del blog) principalmente público, que financie a bajas tasas de interés, bajo mecanismos previamente establecidos, la creación de estas plataformas económicas - infraestructura - qué permitan el incremento de la productividad física del trabajo. Así, se puede convocar el apoyo de los ahorristas locales y comprometer presupuesto público sin riesgo de un déficit crónico. En tal contexto, las APPs pueden asumir proyectos para los que si puedan conseguir financiamiento privado adecuado. 
El principal error del esquema es subestimar el real concepto de la infraestructura como un negocio más, con beneficios monetarios a corto plazo, evaluada según una rentabilidad monetaria; o como "gasto keynesiano", tendiente a incentivar en el corto plazo el crecimiento. La infraestructura crea la plataforma económica necesaria para el incremento de la densidad relativa potencial de la población, a través del incremento de la productividad del trabajo. Por ejemplo, la Ferrovia Transcontinental Interoceánica Brasil Perú permitirá incrementar la densidad de flujo energético disponible, la disposición de tecnología asociada con los trenes de alta velocidad, abaratamiento de los costos logísticos y energéticos, y esto sólo para comenzar. Esto es lo que no han pensado, los que creen que se trata de "abaratar fletes" ..... no se trata de fletes y tarifas, ¡se trata de corredores de desarrollo!
Esto requiere grandes cambios institucionales .... Pero ... ¿Cuanto tiempo más nos daremos el lujo de postergarlos? El progreso y el futuro son indetenibles, pero las postergaciones tienen un costo injustificable.
06/02/2017

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