Por Manuel Hidalgo
El secreto mejor guardado de cómo lograr el desarrollo industrial descansa
a la vista de todos, como en el cuento “La carta robada” de Edgar Allan Poe: la
generación de tecnología basada en la ciencia y su incorporación en la
producción; más precisamente, la innovación tecnológica.
Este hecho sabido se presenta sin embargo por la “mass media” con un halo
de ilusión fantástica; como la excrecencia mágica de mentes únicas superdotadas;
en la imagen de Hollywood, y más si son iluminados multimillonarios que con
justicia se apropian de los beneficios económicos de la innovación a través de
sus geniales monopolios u oligopolios.
Pero en la actualidad, el mejor ejemplo de un SNIT es China, en donde este
está bajo responsabilidad del Estado. El sistema está conformado por:
- ·
Una Política
científica estratégica, dentro de la Planificación nacional general;
- ·
Una
red de Laboratorios nacionales con proyectos consensuados, centrados en buena
parte en la Academia de Ciencias de China;
- ·
Universidades
públicas científicas,
- ·
Parques
Industriales de Alta Tecnología, PIAT, o instituciones similares
- ·
Coherencia
con las políticas nacionales de promoción de la inversión (como las Zonas Económicas Especiales) -- industria básica – infraestructura
¿Los resultados? Según el Instituto Australiano de Política Estratégica, que ha identificado 64 tecnologías críticas, mostró que en el quinquenio 2003 - 2007 Estados
Unidos lideraba 60 de ellas mientras que China solo 3. En cambio, en el
quinquenio 2019 -- 2023, el liderazgo de Estados Unidos se había reducido a sólo
7 tecnologías críticas, mientras China había incrementado su liderazgo hasta 57.
El 12 de junio de 2024, The Economist de Londres resumía en un artículo: “China se ha convertido en una
superpotencia científica. Desde a biologia vegetal hasta la física de
superconductores, el pais esta a la vanguardia”.
Es por eso crucial el enfoque dado por el presidente chino Xi Jinping en
ocasión de la visita de Estado de la presidenta peruana Dina Boluarte a China (26
-28 de junio de 2024), reiterado en la visita del Presidente Xi al Perú inagurando
el megapuerto de Chancay (14 de noviembre de 2024), en el cual ofreció no
solamente el incremento del comercio entre ambos países y la cooperación a
través de la ruta marítima de la iniciativa Una Franja Una Ruta, sino también en la colaboración con la
industrialización, mencionando la cooperación para que el Perú pueda establecer
Parques Industriales de Alta Tecnología (que ya está en la etapa de pre
factibilidad), que como hemos dicho, es un componente esencial en la innovación
tecnológica. Xi se refirió también en las inversiones directas de China, las
cuales, según las declaraciones del gerente general
adjunto de la empresa COSCO Shipping Ports Chancay, se van a canalizar a través de la inversión de
China, India y otros países de la ASEAN a través de la Zona Económica
Especial Privada en la franja Chancay – Callao (Ver Foro Internacional Megapuerto de Chancay en la
UNMSM).
En efecto, la inversión tanto de China o de otros países aliados al BRICS en
el ensamblaje de autos eléctricos, la fabricación de transformadores eléctricos,
la industria petroquímica en el sur del Perú, la construcción naval, entre
otros, implicará una transferencia tecnológica que debe unirse a la innovación
tecnológica.
Pero eso depende de cómo nuestros países se organicen. En el Perú existe un
SINACYT sin poderes ni recursos reales; y esto es una consecuencia. Es vergonzoso recordar que la inversión en
ciencia y tecnología respecto al PBI en nuestros países es ridícula respecto a
lo que hace Estados Unidos, Europa, China y los países del Sudeste asiático en
general. Una falencia muy notable es la inversión en investigación científica y
en las universidades públicas, que generan una parte importante de la investigación
en nuestros países. Para hablar de las inversiones en investigación y
desarrollo (I&D) en América latina el año 2010; la inversión en su conjunto
(regional) llegó al 0.76% del PBI total, con una inversión per cápita de 67. 85
USD. Ese mismo año, el Perú tuvo una en inversión en I&D de 0.08% del PBI, es
decir, casi 1/ 9 del promedio regional. Chile por su parte, tuvo una inversión
en investigación y desarrollo de 0.33% del PBI, es decir, más de cuatro veces
la proporción del Perú; mientras que Colombia tenía el 0.19 % del PBI, es decir,
un 50% mas que la proporción del Perú. Caso más destacado era el de Brasil, con
un 1.16% de PBI, un 50% más que el promedio regional, con una inversión total
de US$ 25,000´620,900. La situación desde la fecha puede haber desmejorado, con
el desplome de las economías de Venezuela, Argentina y Bolivia.
Nuestras universidades vienen promoviendo en forma espontánea mecanismos de cooperación académica y científica con gobiernos, universidades, empresas de países como China, Corea del Sur, Japón, entre otros. Pero esto es insuficiente: se necesita una verdadera politica Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que sistematice los esfuerzos y asigne los recursos presupuestales para alcanzar los objetivos nacionales de desarrollo.
27.3.25