lunes, 14 de septiembre de 2020

¿En qué consiste la productividad?Serie pedagógica 3 (VIDEO)

Serie pedagógica 3: ¿En que consiste la productividad?

La productividad del trabajo es lo producido en comparación a la cantidad de trabajo empleado. Un empleo más productivo rinde más bienes en la misma jornada de trabajo. La tendencia natural, aunque no es espontánea, es el incremento de la productividad, como una característica de todo proceso de desarrollo con fundamento.

La mayor productividad del trabajo es la base de la mejora del salario. Una economía con salarios bajos o descendentes generalmente representan productividades bajas y descendentes asimismo.  En este sentido, la relación del incremento de la productividad del trabajo, con el mayor bienestar de la especie humana y el crecimiento demográfico es indudable.

La productividad depende  principalmente de la mejora tecnológica aplicada en especial a los bienes de capital,  lo cual se basa en el principio de la maquinas herramientas. El trabajo más productivo tiene a su disposición más  bienes de capital y más eficientes, que incluyen más energía y más eficiente.

Principalmente, esto depende pues de la mejora tecnológica, y esta  de un sistema educativo orientado a la innovación tecnológica, con el suficiente apoyo y direccionamiento de las máximas autoridades de la Republica.

15.9.20

lunes, 10 de agosto de 2020

Consecuencias para la región de la confrontación EEUU - China

 
Que los dos principales socios comerciales de una región entren en conflicto en escalada es ya una pésima noticia; pero que lo hagan en medio de la peor crisis sanitaria y económica es un desastre completo. 

En el caso del Perú, desde 2010, en que se firma el TLC Perú China, hasta 2018, las exportaciones a ese país aumentaron en 148%, y un crecimiento promedio anual del 11.8%. Según el gremio exportador COMEX PERU, desde 2011, año en el que China desplazó a EE.UU. como primer destino de exportación peruano, los envíos a este país han mantenido un crecimiento sostenido. Para 2018, las exportaciones peruanas hacia este mercado sumaron un total de US$ 13,234 millones, un 14.1% más con respecto al año anterior. Así, China se posicionó como el principal destino de nuestras exportaciones, con un 28% de los envíos, por encima de países como EE.UU. (17%) y Suiza (5%).

Y esto aún en un contexto de desinversión y brecha creciente en infraestructura.

En la situación COVID 19, los organismos internacionales auguran un crecimiento negativo de entre 4.5 y 12% para la región, igual que nuestros principales mercados de Estados Unidos y la Unión Europea, siendo China la única economía capaz de mostrar un crecimiento aunque muy leve. En su papel de locomotora económica mundial y su potencial para colaborar a una nueva globalización (Una Franja Una Ruta) y un nuevo sistema mundial de sanidad global, China puede ser como hasta ahora muy confiable para todos sus socios globalmente.

Por ello, es una noticia realmente luctuosa los insensatos ataques de la administración norteamericana contra China, en especial de Mike Pompeo, pese a la buena relación que en un comienzo mostraron los presidentes Trump y Xi. Un escalamiento de este enfrentamiento sólo significará a no dudarlo el incremento trágico de la pobreza en todos nuestros países, con millones de vidas en riesgo.

Como admiradores de la república norteamericana fundada por Washington, experiencia crucial para la Humanidad, y del sistema americano de economía política, de Alexander Hamilton, Henry y Mathew Carey, Abraham Lincoln y F.D. Roosevelt, deploramos este grave desvío a la tradición norteamericana de una diplomacia prudente. Hacemos votos  para que las grandes naciones, como EE.UU., Rusia y China, principalmente, hagan realidad una cita cumbre para evitar los peores riesgos de una guerra termonuclear, como lo ha propuesto el presidente ruso Vladimir Putin. Unimos la nuestra al coro internacional de voces  a que ha invitado el Instituto Schiller, para promover esta Cumbre por la Paz.

Que así sea.

07.08.2020

martes, 21 de julio de 2020

Empleo digno y sanidad pública: cómo lograrlos

 

¿Es viable una economía con el 73% de empleo informal?

Lo pregunta un post en Facebook de un comunicador peruano; y es la gran cuestión, en relación a la incapacidad de la cuarentena, de detener el COVID 19. La mayoría de la población, con empleo informal,  no tuvo la capacidad de respetar la cuarentena, porque no tenía medios de vida, y debieron salir a la calle, echando por la borda el distanciamiento social y ayudando a la expansión de la pandemia.

Pero esta situación no es mala sólo por la pandemia: lo ha sido siempre; solo que ahora se ve más claramente el mal en una condición extrema. Migración forzosa, subalimentación, marginalismo social y delictivo, son otras consecuencias de una situación causada por la masiva desinversión en los últimos 50 años, de la que hemos hablado.  La consecuente ausencia de un sistema sanitario básico hizo el resto.

¿Porque nuestros países han aceptado esta situación? Una población sometida la miedo creciente por la crisis económica y de seguridad (subversión) ha ido cediendo su opinión y sus derechos, confundida  además por los birlibirloques de los magos del libre mercado, como Hernando de Soto, auspiciadores de la política de austeridad y de su  dizque alternativa para los desempleados, la economía informal” o el “autoempleo”, “emprendedorismo”; a la vez que la “apertura comercial” promovía el cierre masivo de industrias livianas locales y la “austeridad” provocaba el cierre o reducción de industrias pesadas públicas.  

Aunado a la propaganda por la “economía de servicios”, que, unido al autoempleo, aunque podrían representar aportes marginales, no son ninguna alternativa a la industrialización pesada, como lo entiende tan bien Corea del Sur y China. La industrialización clásica de Estados Unidos y Europa sigue siendo un paradigma crucial.

Una economía basada en generación eléctrica masiva, siderúrgia (acero), metalmecánica, industria química básica y un sistema ferroviario en todo el territorio, que Santiago Antúnez de Mayolo y algunos  gobernantes antes de los años 70 promovían, es posible.

La formación de empresas modernas  de capital básicamente nacional es una necesidad impostergable, para lo cual se necesita por supuesto una planificación dirigista de un gobierno patriótico, con la cooperación indudable del sector privado, para una construcción económica – más que una recuperación -- plena en nuestros países, conforme a las posibilidades que franquea la iniciativa de Una Franja Una Ruta. 

16.07.2020

 

 


domingo, 5 de julio de 2020

Duraderos y fatales efectos de la “austeridad presupuestal”

Como hemos señalado en anteriores, posts, un ejemplo  preciso de los efectos de la austeridad presupuestal  aplicada en nuestro país desde mediados de los años 70 son los US$ 19,000 millones de brecha en infraestructura sanitaria, que nos impide luchar contra la pandemia del COVID 19.
La austeridad fiscal comenzó aun antes de la primera carta de intención firmada por el gobierno peruano con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1977. Esta  consiste en la reducción del gasto público, tanto en gasto corriente como de capital, para asegurar el pago de la deuda externa con los acreedores internacionales, destacadamente, los bancos de Nueva  York.
La principal justificante de la austeridad fiscal condicionada por el FMI para librar los préstamos que permitirían a un país agobiado importar bienes e insumos básicos y evitar caos y hambruna, era el “enfriamiento” de la economía para detener las espirales inflacionarias presentes en gran parte de la región (terapia de shock).
Es  ilustrativo repasar algunas medidas y consecuencias  de la austeridad fiscal, parte de las Cartas de Intención del FMI y con el apoyo del Banco Mundial:
        I.            Postergación, reducción, y cancelación de proyectos de infraestructura vitales, como Chavimochic, Olmos, Transvase del Mantaro, retrasados cerca de 40 años, y algunos cancelados definitivamente. Crucial fué la reducción de los componentes energéticos de proyectos hidráulicos, como Olmos, Chavimochic y Majes – Siguas.
      II.            Seccionamiento de grandes programas con el argumento falaz de “lo pequeño es hermoso”, con criterios que atomizaron aún más los sistemas sanitario y educativo. Se construyeron miles de postas médicas con el “enfoque  de salud preventiva”, mientras se abandonaba la construcción de hospitales especializados en ciudades medianas o grandes.
    III.            Atomización del presupuesto público por una regionalización erigida sin criterio técnico, que multiplicó después del 2000 el gasto corriente en perjuicio del gasto de capital;
    IV.            Reducción y precarización de la planilla de trabajadores públicos; a la par que se imbuía a la población en la supuesta bondad de la “economía informal” y el emprendedorismo voluntarista, en un país sin infraestructura ni demás condiciones.
      V.            Venta o concesión de empresas y servicios públicos,
    VI.            Destrucción del sistema pensionario solidario, aparejado a la creación de una deuda pública interna no reconocida con los trabajadores, aunado al desplome de la infraestructura sanitaria anexa;
  VII.            Sustitución de la construcción de infraestructura pública clásica por sistemas leoninos de concesionamiento como las Asociaciones Público – Privadas, APP, de tanto provecho para Odebrecht y cientos de empresas similares
Todo ello generó una inmensa brecha de infraestructura de US$ 160,000 millones.
Hoy, es posible  un programa rápido de construcción de infraestructura y producción industrial dirigista para superar 4 décadas perdidas. Y es más sencillo de lo que pensamos, si contribuimos además a delinear el contexto adecuado para una Nueva Ruta de la Seda global.
¿Tu, qué opinas, compatriota?
05 de Julio de 2020

lunes, 22 de junio de 2020

Serie pedagógica 2: Economía y población (VIDEO)



¡Hola! Bienvenidos al presente video del blog: Cómo Financiar el Desarrollo,
Seguimos hoy con la segunda entrega de la Serie pedagógica, dedicada hoy al tema de economía y  población.
¿Cuál es la relación entre economía y población?
¿Es mejor que la población crezca, para la economía? ¿O será lo contrario?  ¿Estamos al borde de una catástrofe por un “exceso” de población?¿Qué dice la experiencia histórica y las teorías económicas?
Esto trataremos de desentrañar hoy.
Enlaces recomendados:
22.6.20

sábado, 6 de junio de 2020

Serie pedagógica 1 Qué es infraestructura económica (VIDEO)

¿Qué es la infraestructura económica? 

Serie pedagógica 1: infraestructura y economía física -

Infraestructura económica es el conjunto de elementos físicos que hacen posible la actividad económica, tanto la producción, el transporte y el intercambio. Hablamos de ferrocarriles, carreteras, puertos (transporte), centrales eléctricas, líneas de trasmisión energética, gasoductos, oleoductos (energía); represas, canalizaciones, trasvases (manejo de aguas), satélites y redes de trasmisión de datos Telecomunicaciones), instalación de agua y drenaje, conexiones eléctricas domiciliarias (habilitación urbana).

La infraestructura económica siempre antecede al crecimiento y al desarrollo económico, por lógica. Por ello la infraestructura económica se debe enfocar y disponer en “corredores de desarrollo”, como lo propone el economista norteamericano Lyndon LaRouche. Los corredores de desarrollo son verdaderas plataformas de desarrollo, cuyo conducto central es el transporte de bienes y personas, y alrededor de él los demás tipos de infraestructura económica

Hoy, el mega corredor de desarrollo por excelencia es el Puente Terrestre Euroasiático (ferroviario) y su extensión impulsada por China, llamada Una Franja, Una Ruta.

La infraestructura económica produce productividad, y así impacta directamente en la productividad del trabajo y el capital, sustento del salario y la ganancia empresarial. Para aprovechar y optimizar este efecto, la construcción de nueva infraestructura económica debe incluir mejoras tecnológicas decisivas, en especial, en eficiencia energética, promoviendo mayor densidad de flujo energético. Igual en las demás áreas de infraestructura.

Ausencia de infraestructura económica es sinónimo de subdesarrollo y la consecuente desmejora de las condiciones de vida, con la aparición de los conflictos sociales, migración forzada, informalidad y proliferación de actividades delictivas. En el Perú, la brecha de infraestructura  llega a un monto estimado de US$ 159,500 millones, es decir, infraestructura no realizada e imprescindible para tener un nivel mediano de bienestar.

En los últimos 50 años, los grandes proyectos de infraestructura,  como la continuación de Majes Siguas, Olmos, Chavimochic, la central de Inambari y la red de hidroeléctricas del Marañón, fueron reducidos, postergados, interrumpidos  o cancelados, después del cierre de la cooperación internacional masiva al desarrollo, a mediados de los años 1970, y la posterior austeridad presupuestal del FMI – BM.

Tenemos hoy una gran oportunidad para el desarrollo construyendo infraestructura económica y social, integrándonos así con los países de Sudamérica, bajo el marco global de Una Franja, Una Ruta.

6.6.2020

miércoles, 20 de mayo de 2020

¿Cuál es el costo de levantar la cuarentena?

Como en otros continentes, en Sudamérica se ponen frente a frente “costos” y “beneficios” de levantar la cuarentena impuesta respecto al COVID 19, que en realidad es una crisis forjada en 50 años de abandono de las políticas de desarrollo (ver también post). La ministra de Economía de Perú, María Antonieta  Alva, el país con más infectados por COVID por millón de habitantes del mundo, ha dicho que la economía (léase el presupuesto acordado con el FMI) no tolera otra extensión de la cuarentena, que ya lleva desde el 16 de marzo  en Perú 65 días, a la fecha.

En efecto, la O.M.S. indicó una estrategia anti COVID tres pasos concretos:

·         Aislamiento social (cuarentena)

·         Pruebas para COVID masivas;

·         Seguimiento a los infectados y su círculo social.

En nuestros países, sólo se ha cumplido la primera recomendación,  teniendo graves deficiencias de sistema sanitario para las otras dos siguientes; y aun así, en economías con un 70% de informalidad laboral, con personas que se ganan la vida día a día, y con graves deficiencias de vivienda, como Perú, la cuarentena se levantó por sí sola, con el incumplimiento masivo de la población desesperada.

El objetivo de ganar tiempo para mejorar la cobertura sanitaria fracasó en toda la línea: ¿cómo superar en 2 meses una brecha de infraestructura sanitaria de 50 años por US$ 19000 millones en un solo país (Perú)? Abundan  horribles imágenes resultado de la falta tanto de respiradores mecánicos y balones de oxígeno como de especialistas para las Unidades de Cuidados Intensivos.

Los gráficos dados a conocer por el website argentino INFOBAE son elocuentes respecto a camas hospitalarias por 10,000 habitantes y gasto público en salud en proporción del PBI, para todo el continente.

Aun así, sectores liberales exigen acabar con la cuarentena.

Como ya hemos presentado en este blog, se requiere un cambio total de paradigmas, para erigir, como propone el Instituto Schiller, un sistema sanitario a nivel mundial, y un programa para generar 1,500 millones de nuevos empleos, con un programa global de infraestructura

20.5.2020
Camas hospitalarias por 10000 habitantes AL
Gasto en Salud como % del PBI AL